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Autor Tema: HISTORIA DEL USO DEL PETRÓLEO  (Leído 11289 veces)

Miguel Morales

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HISTORIA DEL USO DEL PETRÓLEO
« : Febrero 28, 2009, 02:27:49 am »
HISTORIA DEL USO DEL PETRÓLEO

          El petróleo es una sustancia conocida desde hace miles de años. Esto es debido a la existencia de depósitos superficiales de petróleo en diversas partes del planeta, por ejemplo, en los alrededores de Bakú, cerca del mar Caspio.

          El petróleo en la antigüedad

          El petróleo crudo es una sustancia muy viscosa que sólo está disponible en la superficie en unas pocas localizaciones, Por esta razón no fue objeto de uso intensivo en la antigüedad. Su principal característica, el hecho de ser combustible, no pudo desplazar la utilización de la madera, muy abundante en general y más fácil de transportar que el petróleo crudo.
           A pesar de ello, su uso puntual es muy antiguo y está atestiguado por los restos arqueológicos. Así, se sabe que los sumerios, un pueblo radicado en Mesopotamia desde el quinto milenio a.C,, utilizaban petróleo para calafatear sus barcos, es decir, para conseguir que éstos fuesen perfectamente estancos. Asimismo, está atestiguado el uso del petróleo en los procesos de momificación desarrollados por los egipcios. De la misma manera, existen pruebas de que los japoneses lo usaban como combustible para la iluminación de sus lámparas dos milenios a.C. En la otra punta del mundo, las tribus precolombinas lo utilizaron para pintar estatuas.


          Los romanos usaron el petróleo y sus derivados como combustible para lámparas, para lubricar las ruedas de los carros y en la fabricación de medicinas. Los griegos del Imperio bizantino idearon un uso más contundente para el petróleo y sus derivados; se cree que el petróleo era uno de los componentes con los que se fabricaba el denominado fuego griego, utilizado en numerosas operaciones militares. La función del petróleo como lubricante, combustible y para la fabricación de fármacos continuó durante varios siglos.

          I.a explotación moderna

         La explotación a gran escala del petróleo se produjo a partir del siglo XIX, cuando la generalización del uso de las máquinas en la sociedad por causa de la Revolución Industrial exigió la generación de energía a gran escala. El desarrollo de la explotación del petróleo se realizó gracias a los avances técnicos, que mejoraron los sistemas de detección y extracción del crudo. A mediados del siglo xix empezaron a desarrollarse procesos para la conversión del petróleo crudo en otros productos más útiles. Así, Abraham Gessner desarrolló en 1852 un método para obtener un combustible barato para la alimentación de lámparas, el queroseno. En esta misma fecha se publicaron informes que indicaban que la destilación del petróleo crudo podía dar lugar a la obtención de un gran número de productos de interés industrial. Debido a estos descubrimientos se desarrolló una gran actividad orientada a la detección de nuevos yacimientos de petróleo.
          La primera instalación extractora de petróleo que se construyó fue obra de Edwin Drake, en 1859. Drake creó un pozo de petróleo en Oil Creek (Estados Unidos de América). Este hecho marca el comienzo de la industria petrolera moderna. Con la aparición de métodos viables de extracción de petróleo se posibilitó la producción a gran escala del producto y, en consecuencia, el número de sus aplicaciones creció rápidamente.
         El hecho que provocaría el lanzamiento definitivo del petróleo y sus derivados fue la invención del motor de combustión interna. Este tipo de motor fue prontamente montado sobre vehículos automóviles. Para su impulsión se prefirió desde el principio combustibles líquidos frente al carbón que usaban las locomotoras de ferrocarril. Los combustibles usados eran derivados del petróleo. Esto provocó un gran aumento en su demanda y el consecuente desarrollo de la industria petroquímica, encargada de transformar el petróleo crudo en fracciones útiles para el consumidor, como la gasolina. Esta tendencia fue reforzada tras la finalización de la Primera Guerra Mundial. La invención de la línea de montaje permitió el abaratamiento de los vehículos automóviles, que se convirtieron en un bien asequible para un público amplio. Esto provocó el crecimiento explosivo de los parques de automóviles, que precisaban gasolina para funcionar. Por otro lado, el incipiente desarrollo de los plásticos, productos derivados del petróleo, empezó a consumir fracciones cada vez mayores de la producción petrolera.
          Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el petróleo era la principal fuente energética, habiendo desplazado definitivamente al carbón. Con esta supremacía creció, lógicamente, la demanda. La producción del petróleo se fue transformando en la segunda mitad del siglo xx en un asunto de Estado a escala internacional, hasta el punto de que se han gestado grandes conflictos por el control de la producción petrolera, como la denominada Guerra del Golfo, producida por el control de los campos petrolíferos de Iraq, Kuwait y Arabia Saudí.
           Otra consecuencia del empleo masivo del petróleo son las periódicas crisis energéticas que se producen cuando los países productores incrementan los precios de venta. Este aumento es capaz de provocar crisis económicas a escala mundial, como la que se produjo en 1973. Hoy existe una preocupación cada vez mayor por la cuantificación de las reservas de petróleo mundial. El cálculo de la cantidad de petróleo de que se dispondrá en el futuro tiene consecuencias económicas y políticas de primera magnitud, especialmente si se tiene en cuenta que la demanda de petróleo crece cada año.